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Si hay algo más difícil que pasar por la adolescencia, es tener que ver cómo la pasan nuestros hijos. Esta etapa de vital importancia en sus vidas es complicada y también, está llena de oportunidades para conocernos y estrechar los vínculos que nos unen. Es momento de desterrar etiquetas, que si la edad del pavo… que si las hormonas, que si son perezosos, irresponsables, inestables, que si se creen que lo saben todo… No olvidemos que nosotros también pasamos por ello. En esta etapa, hay que estar, escuchar, guiar y comprender por encima de todas las cosas.

Cómo superar con éxito la adolescencia de nuestros hijos

Cómo superar con éxito la adolescencia de nuestros hijos

Si hay algo más difícil que pasar por la adolescencia, es tener que ver cómo la pasan nuestros hijos. Esta etapa de vital importancia en sus vidas es complicada y también, está llena de oportunidades para conocernos y estrechar los vínculos que nos unen.
Es momento de desterrar etiquetas, que si la edad del pavo… que si las hormonas, que si son perezosos, irresponsables, inestables, que si se creen que lo saben todo… No olvidemos que nosotros también pasamos por ello. En esta etapa, hay que estar, escuchar, guiar y comprender por encima de todas las cosas.

La creación de un nuevo mundo

La principal característica de este momento de la vida es la búsqueda de la identidad propia. Durante la infancia hacemos todo lo que quieren nuestros padres y vivimos según sus normas, rutinas y su forma de ver el mundo. Eso nos da límites claros y nos permite crecer tranquilos y felices. Sin embargo, llega un punto en que sentimos la necesidad de crear un mundo propio. Es natural que nuestros hijos exploren otras opciones y vayan cambiando su forma de ver la vida. Seguramente empezarán a no creer a pies juntillas todo lo que les digas, pero eso es bueno. Necesitan pensar por sí mismos. Es sano que vayan desarrollando sus propias opciones y gustos. Déjale espacio para encontrar su estilo, la música que le gusta, el tipo de libros que le emociona, déjale que tome decisiones.

Libertad para cuestionarlo todo

Como parte de esa búsqueda de identidad, nuestros hijos comienzan a discutir cada norma que rige o controla sus vidas. Irán en contra de todo lo que digas, se mostrarán rebeldes y te llevará a todos los límites posibles a ver hasta dónde puede llegar. Todo esto es normal y bueno. No quieres educar a personas que digan a todo que sí, que no cuestionen nada, que no luchen por lo que crean justo, así que déjalos que cuestionen tus decisiones, déjalos que expresen su disgusto y muestren que no están de acuerdo. Ya no vale el “porque lo digo yo”, este es el momento de explicar, de convencer, de escuchar lo que tiene que decir e incluso de darle la razón más de una vez.

Nuevos acuerdos de convivencia

Este es un buen momento para sentarse y decidir en familia, nuevos acuerdos de convivencia en los que tus hijos también puedan opinar y expresar lo que les importa y lo que quieren. De esta forma también se sienten respetados y ya sabes, Respeta para que te respeten. Cumple siempre tu parte de estos acuerdos, y exígeles cuando no cumplan con la suya.  Esta es la mejor forma de enseñarles a ser coherentes y responsables.

La libertad requiere una gran responsabilidad

Ser libre no es hacer lo que queremos, es asumir las consecuencias de las decisiones que tomamos. Nuestros hijos deben entender esto y la adolescencia es el momento perfecto para que entiendan que todas las libertades implican una responsabilidad.  Tienen que aprenden que cada decisión conlleva una consecuencia y tenemos que darle un poco más de libertad para tomar esas decisiones.

Espacio personal

Una de las mayores preocupaciones con la que los padres debemos lidiar durante la adolescencia de nuestros hijos es la de saber qué están haciendo cuando no estamos con ellos.  Antes llegaban del colegio y nos lo contaban todo, pero un día, comienzan a volverse muy celosos de su intimidad. Si intentamos controlarlos en exceso, puede ser contraproducente y solo conseguiremos alejarlos o que nos mientan para que los dejemos en paz.

La privacidad es uno de los bienes más preciados y deseados de los adolescentes. La habitación es el único lugar de la casa, y del mundo, en la que el adolescente es su dueño. En este espacio que debe ser respetado, los jóvenes sueñan, escuchan música, chatean con sus amigos, hacen los deberes, leen y, muchas veces, también se encierran a sufrir y a llorar. Por eso los hijos adolescentes son muy celosos en proteger este espacio libre de su privacidad, y tienen razón, es su único espacio propio.

Durante esta etapa, debemos convenir nuevas normas de convivencia en familia y entre ellas una muy importante, golpear la puerta antes de entrar.  Aunque tienen derecho a su privacidad, y debido al acceso de nuevas tecnologías, es también deber de los padres el asegurarse de que entienden la responsabilidad que conlleva ser dueño de sus acciones y deben guiar al adolescente para que haga buen uso de sus libertades y sepa protegerse ante los problemas que pueda enfrentar cuando esté solo, pero relacionándose con otros en las redes.

Os dejamos con un vídeo de ING Direct España: Adolescentes, lo que de verdad pensamos sobre ellos.

¿Y ahora?

 

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